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March 22, 2017

Wolverine: From Madripoor to Tierra Verde - Archie Goodwin & John Byrne

Nowadays, Wolverine is perhaps the most popular mutant in the entire Marvel Universe, but that wasn’t always the case. In fact, decades ago, when Wolverine was first introduced as a new X-Men member, a lot of readers complained about how unlikable he was as a character. It took the combined effort of Chris Claremont and John Byrne to turn things around; and thanks to this creative team Wolverine soon would rise to prominence, becoming the first X-Man to have his own ongoing series.

In the early 90s, Byrne was in a transitional period. He had already worked with the most important superheroes Marvel (and DC) had to offer, he had already won all the industry awards, and he had the recognition of the critics and the fans. But around this time Byrne decided to embrace a new artistic style, and his work on Wolverine certainly reflects that change. A well-known comic book historian has explained that “John Byrne's artwork began to noticeably decline by the early to mid 90s. His work became sketchier and cruder, and relied way too heavily on computer graphics to create backgrounds. All his characters began to resemble one another. […] His style that was so distinctive and energetic in the 70s and 80s just degenerated into looking sloppy”.

Despite Byrne’s transition to a different style, Marvel decided to pair him up with legendary writer and editor Archie Goodwin. The result of their collaboration was a 7-issue arc that begun in “Basics!” (originally published in Wolverine  #17, November 1989). In the opening sequence we find Logan in the Australian outback chasing a wild boar; after killing the animal and devouring his raw entrails, a soothing rain appears out of nowhere. Storm, using her powers to control the weather, has created a rain to clean and pacify his teammate. Logan decides to get away from the X-Men, at least temporarily, thus relocating to Madripoor, in the Pacific Rim. 

Archie Goodwin was very pleased to work with John Byrne, the “man who did a lot to define the character of Wolverine” and the excitement of both creators is more than evident in their first issue. In “All At Sea” (Wolverine # 18, December 1989), Logan tries to rescue Roughouse, one of his enemies, from the sinister Geist. In “Heroes and Villains” (Wolverine # 19, December 1989), Logan arrives to Tierra Verde, a country located in Central America. There he runs into La Bandera, a young mutant with the ability to inspire others. She leads a group of rebels with the intention of overthrowing Caridad, the country’s cruel dictator and also one of the world’s most notorious drug lords. 

In “Miracles” (Wolverine # 20, January 1990) and “Battleground” (Wolverine # 21, February 1990) Goodwin reveals more information about Geist, an expert survivor, a man who has always supported the cruelest leaders of the 20th century, including Adolf Hitler during WWII. In “Outburst!” (Wolverine # 22, March 1990) Logan, La Bandera and their allies fight against the Spore, a bacterial infection that comes from another galaxy and that has contaminated Caridad’s vast supplies of cocaine.

Byrne’s covers are absolutely impressive, minimalistic at times but always with a very strong sense of design. However, the interior art is quite different: “I'm trying to do Wolverine much more loosely –much more, oh, spontaneously, I guess would be a good word for it [...] I'm trying to catch the action of the character very much right from the start. So it's a much bolder, slashing kind of line that I'm using –kind of a mutant hybrid between what I used to use for breakdowns and what I currently do for full pencils so that I can maintain the spontaneity that I want the pencils to have”, affirmed Byrne in an interview. Inker Klaus Janson provides a certain aggressiveness to the pencils, and it all seems to work just fine for this particular sort of story.

“Endings” (Wolverine # 23, April 1990) is my favorite issue of the bunch. The revolution is over. La Bandera has defeated Caridad, the dictator of Tierra Verde; however, she immediately realizes how hard it can be dealing with political issues. Logan tells her that winning a revolution is the easy part, the hard part comes later. Roughouse decides to stay in Tierra Verde and help rebuild the country. And Logan returns to Madripoor, feeling guilty for letting Geist run away. In the final pages, we see Geist living comfortably in the United States. Geist had been a Nazi officer in a concentration camp in which Magneto had been imprisoned; for the lord of magnetism, war crimes can never be forgiven, so he finds Geist, ambushes him, and acts like judge, jury and executioner. 
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Hoy en día, Wolverine es quizás el mutante más popular en todo el Universo Marvel, pero esto no siempre fue así. De hecho, décadas atrás, cuando Wolverine fue presentado por primera vez como un nuevo miembro de los X-Men, muchos lectores se quejaron de lo desagradable que era como personaje. Hizo falta el esfuerzo combinado de Chris Claremont y John Byrne para cambiar las cosas; y gracias a este equipo creativo Wolverine pronto ascendería a la prominencia, convirtiéndose en el primer X-Men en tener su propia serie mensual.
Wolverine & Storm
A principios de los 90s, Byrne estaba en un período de transición. Ya había trabajado con los superhéroes más importantes que Marvel (y DC) podían ofrecerle, ya había ganado todos los premios de la industria, y tenía el reconocimiento de los críticos y los aficionados. Pero por estos años, Byrne decidió desarrollar un nuevo estilo artístico, y su trabajo en Wolverine ciertamente refleja ese cambio. Un conocido historiador de cómics ha explicado que "el trabajo artístico de John Byrne comenzó a caer en declive notablemente desde principios hasta mediados de los 90s. Su trabajo se volvió más básico y más crudo, y se basó demasiado en gráficos de computadora para crear fondos. Todos sus personajes comenzaron a asemejarse entre sí. [...] Su estilo, que era tan distintivo y enérgico en los 70s y 80s, simplemente degeneró hasta llegar al descuido total".
La Bandera
A pesar de la transición de Byrne a un estilo diferente, Marvel decidió emparejarlo con el legendario escritor y editor Archie Goodwin. El resultado de su colaboración fue un arco de 7 números que comenzó en "Básico" (publicado originalmente en Wolverine # 17, noviembre de 1989). En la secuencia inicial encontramos a Logan en un valle australiano persiguiendo a un jabalí; después de matar al animal y devorar sus entrañas crudas, una lluvia apaciguadora surge de la nada. Storm, utilizando sus poderes para controlar el clima, crea una lluvia para limpiar y pacificar a su compañero de equipo. Logan decide alejarse de los X-Men, al menos temporalmente, por eso se traslada a Madripoor, en la cuenca del Pacífico.
Wolverine
Archie Goodwin estaba muy contento de poder trabajar con John Byrne, el "hombre que hizo mucho para definir al personaje de Wolverine" y la emoción de ambos creadores es más que evidente en su primer número. En "Todo en el mar" (Wolverine # 18, diciembre de 1989), Logan intenta rescatar a Roughouse, uno de sus enemigos, del siniestro Geist. En "Héroes y villanos" (Wolverine # 19, diciembre de 1989), Logan llega a Tierra Verde, un país ubicado en América Central. Allí se encuentra con La Bandera, una joven mutante con la habilidad de inspirar a otros. Ella dirige a un grupo de rebeldes con la intención de derrocar a Caridad, el cruel dictador del país y también uno de los más famosos narcotraficantes del mundo.
Geist
En "Milagros" (Wolverine # 20, enero 1990) y "Campo de batalla" (Wolverine # 20, febrero 1990), Goodwin revela más información sobre Geist, un experto sobreviviente, un hombre que siempre ha apoyado a los líderes más crueles del siglo XX, incluyendo a Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Logan, La Bandera y sus aliados luchan contra la Espora, una infección bacteriana que proviene de otra galaxia y que ha contaminado los enormes suministros de cocaína de Caridad.
Spore
Las portadas de Byrne son absolutamente impresionantes, minimalistas a veces pero siempre con un sentido muy fuerte del diseño. Sin embargo, el arte interior es muy diferente: "Estoy tratando de hacer un Wolverine mucho más suelto -mucho más, oh, espontáneo, supongo que sería una buena palabra para ello [...] Estoy tratando de captar la acción del personaje desde el principio. Así que estoy usando un tipo de línea mucho más audaz y cortante -como un híbrido mutante entre lo que solía utilizar para los bocetos y lo que actualmente hago para los lápices completos, y así poder mantener la espontaneidad que quiero que los lápices tengan", afirmó Byrne en una entrevista. El entintador Klaus Janson proporciona una cierta agresividad a esos lápices, y todo parece funcionar bien para este tipo particular de historia.
Magneto versus Geist
"Finales" (Wolverine # 23, abril de 1990) es mi número favorito de esta saga. La revolución ha terminado. La Bandera ha derrotado a Caridad, el dictador de Tierra Verde; sin embargo, inmediatamente se da cuenta de lo difícil que puede ser tratar con cuestiones políticas. Logan le dice que ganar una revolución es la parte fácil, la parte difícil viene después. Roughouse decide quedarse en Tierra Verde y ayudar a reconstruir el país. Y Logan regresa a Madripoor, sintiéndose culpable por dejar escapar a Geist. En las páginas finales vemos a Geist viviendo cómodamente en los Estados Unidos. Geist había sido un oficial nazi en un campo de concentración en el que Magneto había sido encarcelado; para el amo del magnetismo, los crímenes de guerra nunca pueden ser perdonados, así que él encuentra a Geist, lo embosca y actúa como juez, jurado y verdugo.

June 23, 2013

Jupiter’s Legacy # 1 - Mark Millar & Frank Quitely

1929. The Wall Street Crash. The richest men of the US lose their fortunes in a day. The working class loses absolutely everything. The country is in ruins. “America was the greatest idea in human history, the most resourceful people the world had ever known, and yet here we were reduced to breadlines and soup kitchens”. Sounds like fiction, but anyone with the slightest knowledge of American history will understand how serious the economic crisis of the 20s was. 

When people have no money and no hope, the entertainment industry thrives. It’s the need for escapism. That’s why two high school teenagers invented a character that was “faster than a bullet and stronger than a locomotive, able to leap tall buildings in a single bound”. It’s no coincidence that the greatest financial depression is accompanied by the creation of Superman and hundreds of superheroes (as well as extravagant movies that had little or nothing to do with the “real” world).

In Mark Millar’s opening chapter, however, something different happens. A bankrupted man seeks out a mysterious island he has inspected in his dreams. He’s accompanied by his brother, his wife and his closest friends. After arriving to the island they return to firm land “wrapped in costumes that raised the spirits of anyone who saw them”, their superhuman powers and abilities seem to rival only their high morals: “We didn’t care about money or politics. Our only desire was to serve our country and our infinite idealism inspired the best in everyone who came near us”... except, of course, their own children. Worshipped as demigods and super-celebrities, these heroes are the most famous people in the world, and of course their sons and daughters cash in their popularity, and bask in the unmerited glory of being the heirs of the saviors of the world. 
1929: America's darkest hour / 1929: la hora más oscura de Estados Unidos
The man who found the island is the world-renowned Utopian, a superhero similar to the father of the genre, the Man of Steel himself. Morality, decency and admiration for the American Way define him. He’s the team leader, responsible for defending the world against countless menaces. After 80 years, all the cool villains have been defeated, all the cosmic threats neutralized, and only the occasional supervillain escapee ruins the languid calm that has been established long ago. 
The Utopian: an old hero still active /
Utopian: un viejo héroe todavía activo

When one of those villains tries to escape, he’s attacked by the Utopian and his team. Utopian’s brother, perhaps out of mercy or simply out of boredom, enters into the enemy’s mind and takes him to a ‘psychic painting’ of his own creation. There both of them can experience the peacefulness of a blue lake, in a sunny afternoon. He does it, so that the villain won’t feel any pain as the superhumans break his spine and splinter his bones.  

The Utopian’s children, as usual, haven’t responded the emergency call. They’re somewhat occupied getting drunk or taking drugs, and they don’t give a damn about their parent’s old-fashioned sense of justice. Utopian’s brother is sick of the world they live in, he is against the ambition of the bankers that caused the crash in 1929 and the warmongers that profited thanks to the US tendency of declaring war to other nations. The economy is again in peril, Wall Street is out of control again and as a result people are losing their homes and realizing that food has become a luxurious commodity, while the kids of the superheroic generation continue to make millions thanks to publicity endorsements and the clever ways in which they exploit their fame. 

Mark Millar’s script is fascinating, and he has found the perfect artist for this project. Frank Quitely, perhaps the greatest artist of his generation. Quitely vigorously recreates the atmosphere of 1929 in the first pages, showing us the impoverished streets of New York, the tattered people that make lines to get some food, the dark alleys with homeless guys and the decadent scenario behind them. There is visual drama here, but also historical accuracy. The fighting sequence is as amazing as his work in “Flex Mentallo”, the psychic painting is an idyllic image, aggressively contrasted by the Utopian’s daughter and her habit of snorting cocaine.
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1929. La caída de Wall Street. Los hombres más ricos de Estados Unidos pierden sus fortunas en un día. La clase trabajadora pierde absolutamente todo. El país está en ruinas. "Estados Unidos fue la idea más grandiosa en la historia humana, las personas más recursivas que el mundo jamás había conocido y, sin embargo, aquí estábamos reducidos a hacer colas para el pan o para la sopa de caridad". Suena como ficción, pero cualquiera con el más mínimo conocimiento de historia estadounidense entenderá qué tan seria fue la crisis económica de los 20. 
The Utopian’s brother inside one his psychic paintings /
el hermano de Utopian dentro de una de sus pinturas psíquicas

Cuando la gente no tiene dinero ni esperanza, la industria del entretenimiento florece. Es la necesidad del escapismo. Es por eso que dos adolescentes, todavía en secundaria, inventaron un personaje "más rápido que una bala y más fuerte que una locomotora, capaz de saltar edificios de un sólo brinco". No es coincidencia que la más grande depresión financiera fuese acompañada por la creación de Superman y cientos de súper-héroes (así como extravagantes películas que tenían poco o nada que ver con el mundo "real"). 
Sin embargo, en el capítulo inicial de Mark Millar, sucede algo diferente. Un hombre en bancarrota busca una isla misteriosa que ha inspeccionado en sus sueños. Lo acompañan su hermano, su esposa y sus mejores amigos. Después de llegar a la isla retornan a tierra firma "envueltos en trajes que levantaban el espíritu de cualquier que los viese", sus habilidades y poderes sobrehumanos parecen rivalizar sólo con su elevada moral: "No nos importaba el dinero o la política. Nuestro único deseo era servir a nuestro país y nuestro idealismo infinito inspiró lo mejor en todos los que se nos acercaron"... excepto, por supuesto, sus propios hijos. Idolatrados como semidioses y súper-celebridades, estos héroes son las figuras más famosas del mundo, y desde luego sus hijos e hijas sacan provecho de esta popularidad, y retozan en la inmerecida gloria de ser los herederos de los salvadores del mundo. 

El hombre que encontró la isla es el mundialmente renombrado Utopian, un súper-héroe similar al padre del género, el mismísimo Hombre de Acero. Lo definen la moralidad, decencia y admiración por el estilo de vida norteamericano. Él es el líder del equipo, responsable de defender al mundo contra incontables amenazas. Después de 80 años, todos los villanos importantes han sido derrotados, todas las amenazas cósmicas neutralizadas, y sólo el ocasional villano fugitivo arruina la calma lánguida que ha sido establecida hace mucho.

Cuando uno de estos villanos intenta escapar, es atacado por Utopian y su equipo. El hermano de Utopian, tal vez por piedad o simplemente por aburrimiento, entra a la mente del enemigo y lo lleva a una 'pintura psíquica' de su propia creación. Allí, ambos pueden experimentar la paz de un lago azul, en una tarde soleada. Así, el villano no sentirá ningún dolor mientras los superhumanos rompen su columna y quiebran sus huesos.
The Utopian's daughter and her cocaine-addicted friends /
La hija de Utopian y sus amigos adictos a la cocaína

Los hijos de Utopian, como siempre, no han respondido la llamada de emergencia. Están un tanto ocupados emborra-chándose o drogándose, y no les importa un carajo el desfasado concepto de justicia de sus padres. El hermano de Utopian está harto del mundo en el que viven, está en contra de la ambición de los banqueros que causaron la caída de 1929 y los que lucran con los conflictos bélicos gracias a la tendencia de Estados Unidos de declararle la guerra a otras naciones. La economía está de nuevo en peligro, Wall Street está fuera de control otra vez y como resultado la gente está perdiendo sus hogares y dándose cuenta que la comida se ha convertido en un bien escaso; mientras tanto, los hijos de la generación superheroica continúan amasando millones gracias a la publicidad y la astuta manera en la que explotan su fama.

El guión de Mark Millar es fascinante, y ha encontrado al artista perfecto para este proyecto. Frank Quitely, quizás el mejor artista de su generación. Quitely recrea vigorosamente la atmósfera de 1929 en las primeras páginas, mostrándonos las calles empobrecidas de New York, la gente andrajosa que hace cola para recibir un poco de comida, los callejones oscuros con mendigos y el decadente escenario detrás de ellos. Hay un drama visual aquí, pero también rigor histórico. La secuencia de pelea es tan asombrosa como su trabajo en “Flex Mentallo”, la pintura psíquica es una imagen idílica, contrastada agresivamente con la hija de Utopian y su hábito de inhalar cocaína.