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January 6, 2017

Avengers: Nights of Wundagore - David Michelinie & John Byrne

Scarlet Witch and Quicksilver are some of the most enigmatic characters created by Stan Lee and Jack Kirby. They were first introduced as villains in the pages of X-Men, and later on decided to join the Avengers. In the first stories, they were simply orphans but, in time, the importance of finding the truth about their lineage became of paramount importance.

In “The Yesterday Quest!”, the powerful twins decide to travel to Europe with Django Maximoff, an old man who claims to be their father. For some critics, “Nights of Wundagore!” (originally published in The Avengers # 186, August 1979) is a seminal story because it involves an evil side rarely seen on a character like Scarlet Witch, for others, this is merely the conceptual preamble of The Dark Phoenix saga. Either way, in future decades, writers will further exploit the flaws of Scarlet Witch, in some cases turning her into an unstoppable force responsible for the decimation of mutants (as seen in “House of M”).

The secret origin of Scarlet Witch and Quicksilver is revealed in a story plotted by Mark Gruenwald and Steven Grant, and scripted by David Michelinie; they are also responsible for “The Call of the Mountain Thing!” (The Avengers # 187, September 1979), in which the Avengers defend themselves against a Scarlet Witch possessed by a demonic creature known as Chthon. 

It’s interesting to observe how this action-packed issues are perhaps some of the less rewarding ones in terms of characterization and narrative consistency. It’s possible that with so many voices acting at the same time (Gruenwald, Grant and Michelinie) the essence of the story was lost at some point. There are, however, a few interesting moments, like the tender encounter between Quicksilver and Bova, a creature with strong maternal instincts created by the High Evolutionary. John Byrne’s pages are surprising and delightful, and this time Dan Green does a very satisfactory job as an inker. This is also the first time we get to see an Avengers cover illustrated by Byrne, an honor that proves how the (back then) young artist was already rising to prominence. 
Quicksilver needs help / Quicksilver necesita ayuda
Jim Shooter and Bill Mantlo write “Elementary, Dear Avengers!” (The Avengers # 188, October 1979). In this chapter, the Avengers decide to visit (without authorization) the territories of the Soviet Union; their goal is as noble as ever: to prevent the destruction of a nuclear power plant, but before venturing into the Union of Soviet Socialist Republics, there is heated debate. At first, some of them feel uncomfortable helping the Soviets. But soon the Avengers remember that their main mission is to save lives, regardless of the political or ideological inclinations of the people they are about to rescue. The Soviet soldiers feel threatened by the presence of the American heroes, until an old colonel recognizes Captain America “as a hero who bravely fought alongside the Russian allies” during WWII. Although Byrne is the main artist of this issue, there are a couple of pages drawn by Frank Springer, which look quite rushed and rudimentary.
Scarlet Witch Versus The Avengers
“Wings and Arrows!” (The Avengers # 189, November 1979) is an episode entirely dedicated to Clint Barton (Hawkeye), so it’s quite peculiar to see so many writers focusing on a single character: Mark Gruenwald and Roger Stern are the co-plotters, while Steven Grant and David Michelinie are the co-scripters. Clint Barton discovers that finding a job in New York is very difficult, there are some great moments here, like the sequence in which Clint, optimistically, finds a check that Jarvis has sent him, only to find out that the money won’t be enough to pay the rent. Clearly Byrne was having a lot of fun while doing these pages, and he even includes some of the running gags that I always look for in comics from this period. For instance, we get a glimpse of Hawkeye perusing through the centerfold of a Playboy magazine (just like Wolverine used to do in the X-Men, or Deadshot in Legends). 
Wanda & Pietro Maximoff
A senate investigation regarding the Avengers begins in “Heart of Stone” (The Avengers # 190, December 1979). Captain America stands against Henry Peter Gyrich, demanding more independence for him and the other superheroes. “Back to the Stone Age!” (The Avengers # 191, January 1980) marks the return of the Grey Gargoyle. Although the most relevant part of this chapter is the way Captain America outstmarts Gyrich, finally recovering the rights and priviliges of the Avengers. The fantastic cover of this issue is penciled by George Pérez and inked by Sal Buscema, but Byrne is in charge of all the other covers, some of which are now considered as contemporary classics.
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Scarlet Witch y Quicksilver son algunos de los personajes más enigmáticos creados por Stan Lee y Jack Kirby. Aparecieron por primera vez como villanos en las páginas de X-Men, y más tarde decidieron unirse a los Vengadores. En las primeras historias, eran simplemente huérfanos, pero con el tiempo, la importancia de encontrar la verdad sobre su linaje llegó a ser de suma importancia.
Pietro Maximoff & Crystal
En The Yesterday Quest!”, los poderosos mellizos deciden viajar a Europa con Django Maximoff, un anciano que afirma ser su padre. Para algunos críticos, "Las noches de Wundagore" (originalmente publicado en The Avengers # 186, agosto de 1979) es una historia fundamental porque involucra el lado maligno (raramente visto) de Scarlet Witch, para otros, esto es simplemente el preámbulo conceptual de la saga de Dark Phoenix. De cualquier manera, en futuras décadas, otros escritores seguirán explotando los defectos de la Bruja Escarlata, en algunos casos convirtiéndola en una fuerza imparable capaz de diezmar la población mutante (como ocurre en "House of M").
Thor
El origen secreto de Scarlet Witch y Quicksilver se revela en una historia con argumento de Mark Gruenwald y Steven Grant, y guión de David Michelinie; los tres también son responsables de "La llamada de la cosa de la montaña" (The Avengers # 187, setiembre de 1979), en el que los Vengadores se defienden contra una Bruja Escarlata poseída por una criatura demoníaca conocida como Chthon.
Clint Barton ca't pay the rent / A Clint Barton no puede pagar el alquiler
Es interesante observar cómo estos números llenos de acción son algunos de los menos gratificantes en términos de caracterización y consistencia narrativa. Es posible que con tantas voces actuando al mismo tiempo (Gruenwald, Grant y Michelinie) la esencia de la historia se perdiese en algún momento. Hay, sin embargo, algunos momentos interesantes, como el tierno encuentro entre Quicksilver y Bova, una criatura con fuertes instintos maternales creada por el Alto Evolucionario. Las páginas de John Byrne son sorprendentes y deliciosas, y esta vez Dan Green hace un trabajo muy satisfactorio como entintador. Esta es también la primera vez que vemos una portada de los Vengadores ilustrada por Byrne, un honor que demuestra cómo el (entonces) joven artista ya estaba volviéndose más popular.
Hawkeye looking at a Playboy magazine / Hawkeye mira una revista Playboy
Jim Shooter y Bill Mantlo escriben "Elemental, queridos Vengadores" (The Avengers # 188, octubre de 1979). En este capítulo, los Vengadores deciden visitar (sin autorización) los territorios de la Unión Soviética; su objetivo es tan noble como siempre: evitar la destrucción de una planta de energía nuclear, pero antes de aventurarse en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, hay un debate acalorado. Al principio, algunos de ellos se sienten incómodos ayudando a los soviéticos. Pero pronto los Vengadores recuerdan que su misión principal es salvar vidas, independientemente de las inclinaciones políticas o ideológicas de las personas que están a punto de rescatar. Los soldados soviéticos se sienten amenazados por la presencia de los héroes americanos, hasta que un viejo coronel reconoce al Capitán América "como un héroe que luchó valientemente junto a los aliados rusos" durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque Byrne es el principal artista de este número, hay un par de páginas dibujadas por Frank Springer, que son bastante apresuradas y rudimentarias.
The Avengers
"Alas y flechas" (The Avengers # 189, noviembre de 1979) es un episodio enteramente dedicado a Clint Barton (Hawkeye), así que es bastante curioso ver tantos escritores enfocados en un solo personaje: Mark Gruenwald y Roger Stern proporcionan el argumento, mientras que Steven Grant y David Michelinie son los co-guionistas. Clint Barton comprueba que encontrar un trabajo en New York es muy difícil; hay momentos muy bien logrados aquí, como la secuencia en la que Clint, con optimismo, encuentra un cheque que Jarvis le ha enviado, sólo para descubrir que ese dinero no será suficiente para pagar el alquiler. Claramente Byrne se estaba divirtiendo mucho mientras hacía estas páginas, e incluso incluye algunos de los gags típics que siempre busco en los cómics de este período. Por ejemplo, vemos a Hawkeye dándole un vistazo a las páginas centrales de una revista Playboy (al igual que Wolverine solía hacer en X-Men, o Deadshot en Legends).
Grey Gargoyle
El Senado abre una investigación sobre los Vengadores en "Corazón de piedra" (The Avengers # 190, diciembre de 1979). El capitán América se opone a Henry Peter Gyrich, exigiendo más independencia para él y los otros superhéroes. "De vuelta a la era de piedra" (Los Vengadores # 191, enero de 1980) marca el regreso de la Gárgola Gris. Aunque la parte más relevante de este capítulo es la forma en la que el Capitán América supera a Gyrich, recuperando finalmente los derechos y privilegios de los Vengadores. La fantástica portada de este número está dibujada a lápiz por George Pérez y entintada por Sal Buscema, pero Byrne está a cargo de todas las demás portadas, muchas de ellas ahora se consideran como clásicas contemporáneas.

July 12, 2016

Captain America: War and Remembrance - Roger Stern & John Byrne

As Captain America, Steve Rogers is the living embodiment of the American Dream. “I’m totally human! But I’m fighting for a cause… a dream! And that makes all the difference”, explains the Sentinel of Liberty. The hero’s strength lies not in his muscles but in his heart, what makes him invincible isn’t his shield but rather his conviction of doing the right thing. 
                  251: John Byrne  []  252: Al Milgrom                
Roger Stern understood what made Captain America so special: Steve Rogers, the man under the mask, was every bit as important as the Avengers leader. Thanks to Stern and Byrne we witnessed Steve Rogers’ private life. As a freelance artist, Steve has to actively look for any possible job in advertising agencies, and try to meet all deadlines even if that means staying up all night. I often wonder how much of the authors’ own lives had found its way into the adventures of Marvel’s most respected superhero. 
253: Byrne & Rubinstein  []  254: Byrne & Rubinstein
Both Roger Stern and John Byrne were also freelance artists, under the unfair but frequent ‘work for hire’ system that still exists today. We get to see Steve Rogers exhausted after patrolling the streets as Captain America, unable to sleep because he has work to do, he has a deadline, and if he fails the agencies will simply ask another freelance to complete the work. As endearing as these scenes can be in fiction, they still ring true especially if we consider how many sleepless nights Stern and Byrne had, and not only during their Captain America run but also after decades of devoting their creative energy to an industry that has ostracized them and sometimes flat out rejected them in recent years.
255: Frank Miller & John Romita Jr.

One of my favorite scenes in “The Mercenary and the Madman” (originally published in Captain America # 251, November 1980), involves Bernie Rosenthal helping Steve Rogers after he has spent around 30 hours without sleeping. In certain moments, we can almost feel as if we’re invading the hero’s privacy, but Stern presents the situations with such subtlety and intelligence that it really is a delight to learn more about the man, after all, we are already quite familiar with his superhero side. 

After leaving his Brooklyn Heights apartment, Captain America discovers that Batroc and Mr. Hyde are working together. They have hijacked a Roxxon ship transporting countless tons of liquid gas, enough to burn half of New York, killing millions of lives in the process; their demands are quite simple: a one billion dollar ransom. After a couple of nights without sleeping, Captain America is already showing signs of fatigue and thus he’s easily defeated by Mr. Hyde.  

In “Cold Fire!” (Captain America # 252, December 1980), the true confrontation is between Batroc and Mr. Hyde, as they each represent a different kind of villain. Batroc, a refined French mercenary and a master in hand to hand combat desires nothing but a luxurious life, while Mr. Hyde wants to destroy New York even after receiving the ransom. These two opposing perspectives are cleverly summarized in Batroc’s statement: “Taking money from a thieving oil cartel like Roxxon is one thing, but mass murder is quite a different matter! Batroc shall have no part of it”.
Captain America & The Avengers
Throughout the issue, even Captain America criticizes the Roxxon CEO for his complete disregard for the safety of the citizens of New York. In fact, when Captain America visits the district attorney he runs into corrupt politicians who take briberies from powerful companies. Stern and Byrne constantly highlight problems that continue to exist even after 3 decades. “Steve Rogers is a patriot and an idealist, but he’s no starry-eyed fool. As he grew up, he saw corruption, bigotry, and hypocrisy first hand”, explains Roger Stern. That’s why, perhaps even more than other heroes, Captain America is the only one who can understands how negative selfishness and greediness can be for any society.
Steve Rogers & Bernie Rosenthal 

And that’s also why Captain America is the only hero capable of inspiring people, even mercenaries like Batroc. As a matter of fact, Batroc risks his life saving Captain America and fighting against Mr. Hyde, an adversary so powerful that the French man could not vanquish without help. After an impressive battle (spectacularly illustrated by Byrne), Mr. Hyde is defeated, and Batroc tries to run away with all the money. When he’s captured a strange complicity seems to take place between the hero and the mercenary, Batroc is famous for his code of honor, so he accepts his defeat calmly and elegantly. But Captain America confesses that if not for the money, he would have felt tempted to let the mercenary run away. After all, albeit briefly, they worked together as allies. By the way, the cover of this issue was penciled by Al Milgrom and inked by Joe Rubinstein.

“Should Old Acquaintance Be Forgot” (Captain America # 253, January 1981) and “Blood on the Moors” (Captain America # 254, February 1981) are a heartfelt homage to WWII and even fantasy/horror literature (especially Bram Stoker’s Dracula). Captain America travels to England, to answer the call of Lord Falsworth, formerly known as Union Jack, a British hero that was a member of the Invaders in the 40s. Captain America is delighted to see Jacqueline Falsworth Crichton (AKA Spitfire) after so many years, but for her, the presence of the Sentinel of Liberty is quite painful, as it reminds her of how old she is now. Captain America hasn’t aged a day because he was in suspended animation for decades, but the people he met during the war are now old, tired and powerless. The villain is the evil vampire known as Baron Blood, and in order to win this battle Captain America is helped by Kenneth Crichton (Lord Falsworth’s grandson) and his best friend Joey Chapman, a working-class youngster. In the end, Joey Chapman will become the new Union Jack, thus breaking the tradition of having only noble men as the heroes of the United Kingdom.

Finally, “The Living Legend” (Captain America # 255, March 1981) is a very entertaining retelling of Captain America’s origin. Stern and Byrne did everything they could to fix a few inconsistencies and continuity errors that had piled up over the years. The result is a wonderful standalone adventure, and one that also marks the end of the Stern-Byrne era (and with a great Frank Miller cover). Stern had already plotted the next 3 issues, and Byrne had already penciled 6 pages of what would be their tenth issue, but sadly it all came to a sudden stop (luckily those 6 pages are included in the Marvel Universe Omnibus by John Byrne). 
Batroc & Mr. Hyde
Many fans have come up with interesting hypothesis trying to explain the abrupt departure of Stern and Byrne. John Byrne affirms that editor in chief Jim Shooter put some pressure on Jim Salicrup, the editor of Captain America, and as a result both Stern and Byrne quit. However, in a more recent declaration, Stern pointed out that at the time there were no royalty payments for creators, and their only additional compensation was a “continuity bonus” which was made effective after the creative team had completed 6 consecutive issues. It’s possible that due to the strict deadlines (the same ones that made Steve Rogers stay up all night!), the editors suggested a fill-in issue, which meant that Byrne and Stern wouldn’t receive their next “continuity bonus”. Unsatisfied with how they were being treated, Stern and Byrne resigned, leaving the readers forever hungry for the next issues which, I’m sure, would have been absolutely fantastic. 
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Al asumir la identidad de Captain America, Steve Rogers es la encarnación viviente del sueño americano. “¡Soy totalmente humano! Pero estoy luchando por una causa... ¡un sueño! Y eso hace toda la diferencia”, explica el Centinela de la Libertad. La fuerza del héroe no reside en sus músculos, sino en su corazón; lo que lo hace invencible no es su escudo, sino la convicción de actuar con justicia.
Batroc and Cap fight together / Batroc y el Capi pelean juntos

Roger Stern entendía muy bien por qué Captain America era tan especial: Steve Rogers, el hombre bajo la máscara, era igual de importante que el líder de los Vengadores. Gracias a Stern y Byrne, somos testigos de la vida privada de Steve Rogers. Como artista freelance, Steve tiene que esforzarse en la búsqueda de algún posible trabajo temporal en agencias de publicidad, y tratar de cumplir con los plazos de entrega, incluso si eso significa permanecer despierto toda la noche. A menudo me pregunto cuánto de la vida de los autores se refleja en las aventuras del superhéroe más respetado de Marvel.

Roger Stern y John Byrne también eran artistas freelance, bajo el injusto pero frecuente sistema de “trabajo por encargo” que todavía existe hoy día. Aquí vemos a un Steve Rogers agotado, después de patrullar las calles como Captain America, incapaz de dormir porque tiene trabajo pendiente, fechas límites, y si no termina a tiempo la agencia simplemente le pedirán a otro freelance que termine el trabajo. Aunque estas escenas puede ser entrañables en la ficción, tienen un origen bastante verídico sobre todo si tenemos en cuenta que Stern y Byrne pasaron muchas noches sin dormir, no sólo durante su etapa en Captain America, sino a lo largo de las varias décadas en las que le dedicaron toda su energía creativa a una industria que, en años recientes, los ha condenado al ostracismo y al rechazo.
The Invaders
En una de mis escenas favoritas de “El mercenario y el loco” (publicado originalmente en el Captain America # 251, noviembre de 1980), Bernie Rosenthal ayuda a Steve Rogers después de que él ha estado alrededor de 30 horas sin dormir. En ciertos momentos, casi podemos sentir que estamos invadiendo la privacidad del héroe, pero Stern presenta las situaciones con tal sutileza y astucia que realmente es una delicia averiguar más sobre el humano, después de todo, ya estamos bastante familiarizados con su lado superhumano.
Baron Blood
Después de salir de su apartamento en Brooklyn Heights, Capitán América descubre que Batroc y Mr. Hyde están trabajando juntos. Ellos han secuestrado un barco de Roxxon que transporte incontables toneladas de gas líquido, suficiente como para quemar la mitad de New York, causando millones de muertes en el proceso; sus demandas son muy simples: un rescate de un billón de dólares. Después de un par de noches sin dormir, Captain America muestra signos de fatiga y por lo tanto es fácilmente derrotado por Mr. Hyde.
Joey Chapman 

“¡Fuego frío!” (Captain America # 252, diciembre de 1980), da paso a la verdadera confrontación entre Batroc y Mr. Hyde; cada uno de ellos representa un tipo diferente de villano. Batroc, un mercenario francés refinado y un maestro en el combate mano a mano, no desea otra cosa sino una vida de lujos, mientras que Mr. Hyde quiere destruir New York, incluso después de recibir el dinero del rescate. Estos dos puntos de vista opuestos son adecuadamente resumidos en la declaración de Batroc: “Quitarle dinero a una multinacional petrolera como Roxxon, que nos roba a todos, es una cosa; ¡pero el asesinato en masa es un asunto muy diferente! Batroc no participará en algo semejante”.

A lo largo del capítulo, incluso el Captain America critica el gerente general de Roxxon por su total falta de interés en la seguridad de los ciudadanos de New York. De hecho, cuando Captain America visita al fiscal del distrito se encuentra con políticos corruptos que aceptan sobornos de empresas poderosas. Stern y Byrne resaltan constantemente problemas que continúan existiendo incluso ahora después de 3 décadas. “Steve Rogers es un patriota y un idealista, pero no es tonto ni un iluso. Cuando creció, vio la corrupción, la intolerancia y la hipocresía de primera mano”, explica Roger Stern. Por eso, tal vez incluso más que otros héroes, el Capitán América es el único que entiende de qué manera el egoísmo y la avaricia pueden ser negativos para cualquier sociedad.
Union Jack
Y también por dicho motivo, el Capitán América es el único héroe capaz de inspirar a la gente, incluso a los mercenarios como Batroc. De hecho, Batroc se arriesga para salvar a Captain America y lucha contra Mr. Hyde, un adversario tan poderoso que el francés apenas logra hacer tambalear. Después de una batalla impresionante (espectacularmente ilustrado por Byrne), Mr. Hyde es derrotado, y Batroc trata de huir con todo el dinero. Cuando es capturado una extraña complicidad parece tener lugar entre el héroe y el mercenario, Batroc es famoso por su código de honor, así que acepta su derrota con calma y con elegancia. Pero el Capitán América confiesa que si no fuera por el dinero, se habría sentido tentado a dejar que el mercenario huyese. Después de todo, aunque sea brevemente, habían sido aliados. Por cierto, la portada de esta edición fue hecha a lápiz por Al Milgrom y entintada por Joe Rubinstein.
Steve Rogers & Bucky Barnes

“Si acaso las viejas amistades fuesen olvidadas” (Captain America # 253, enero de 1981) y “Sangre en los pantanos" (Captain America # 254, febrero de 1981) son un honesto homenaje a la Segunda Guerra Mundial y a la literatura de fantasía / terror (especialmente “Drácula” de Bram Stoker). Capitán América viaja a Inglaterra, para responder a la llamada de Lord Falsworth, anteriormente conocido como Union Jack, un héroe británico que fue miembro de los Invasores en los 40s. A Captain America le complace ver a Jacqueline Falsworth Crichton (alias Spitfire) después de tantos años, pero para ella, la presencia del Centinela de la Libertad es bastante dolorosa, ya que le recuerda su edad actual. Captain America no ha envejecido ni un sólo día porque estuvo en animación suspendida durante décadas, pero las personas que conoció durante la guerra ahora son ancianos, cansados y sin poderes. El villano es el malvado vampiro conocido como Baron Blood (Barón Sangre), para ganar esta batalla Captain America le pide ayuda a Kenneth Crichton (nieto de Lord Falsworth) y a su mejor amigo Joey Chapman, un joven de clase obrera. Al final, Joey Chapman se convertirá en el nuevo Union Jack, rompiendo así la tradición de aceptar solamente nobles como los héroes del Reino Unido.

Por último, “La leyenda viviente” (Captain America # 255, marzo de 1981) recuenta el origen del Capitán América. Stern y Byrne hicieron todo lo posible para arreglar algunas incoherencias y errores de continuidad que se habían acumulado durante los años. El resultado es una maravillosa aventura auto-conclusiva, que también marca el fin de la era Stern-Byrne (la grandiosa portada es de Frank Miller). Stern ya había escrito los siguientes 3 números, y Byrne ya había dibujado a lápiz las 6 primeras páginas de lo que sería su décimo número, pero lamentablemente todo se detuvo de manera abrupta (por suerte esas 6 páginas se incluyen en el Marvel Universe Omnibus de John Byrne).

Muchos fans han intentado explicar la repentina salida de Stern y Byrne. John Byrne afirma que Jim Shooter, el editor en jefe, presionó a Jim Salicrup, el editor de Captain America, y como resultado, tanto Stern y Byrne renunciaron. Sin embargo, en una declaración más reciente, Stern señaló que en esa época no había pago de regalías a los creadores, y la única compensación adicional que ellos recibían era un “bono de continuidad” que se hacía efectivo después de que el equipo creativo completara 6 números consecutivos. Es posible que debido a los estrictos plazos de entrega (¡los mismos que obligaban a Steve Rogers a permanecer despierto toda la noche!), los editores propusieran un número de relleno (con otros autores), lo que significaba que Byrne y Stern no recibirían su próximo “bono de continuidad”. Insatisfechos con la forma en que estaban siendo tratados, Stern y Byrne renunciaron; a los lectores no los quedó otra alternativa que soñar con esos próximos números que, estoy seguro, hubiesen sido absolutamente fantásticos.

June 13, 2016

Captain America: Dawn’s Early Light - Roger Stern & John Byrne

Heroes and powers have been a part of the same narrative universe for many decades. Some might even think that superpowers are absolutely necessary in order to become a superhero. However, that is not entirely true. The real power of the American superhero isn’t their ability to fly or shoot energy rays, but rather their altruism and the conviction that good can overcome evil, in all its forms and manifestations.
John Byrne & Joe Rubinstein
Surely, in most cases, superheroes simply fight against supervillains. But they can also fight for an ideal. Captain America represents the best aspects of the United States of America, the potential for freedom and tolerance and, above all, the pursuit of democratic values. When Roger Stern was offered the chance to write Captain America, he was ecstatic about it, despite the pressure of succeeding where many other writers had failed. In order to grasp the basic concept, Stern decided to read history books about WWII before re-reading the classic comics of Joe Simon and Jack Kirby. The writer never forgot that the Sentinel of Liberty was first and foremost a symbol of hope. 
John Byrne & Joe Rubinstein
A wonderful sense of optimism permeates the pages of “By the Dawn's Early Light!” (originally published in Captain America # 247, July 1980). In a single issue, Stern introduces an android replica of Baron Strucker, reunites Captain America with old allies like Nick Fury and Dum Dum Dugan, and still has enough time to do some much needed continuity cleanup. This first chapter is very entertaining and a fine example of how good superhero comics can be, but surprisingly, the next issues kept getting better and better.
Brooklyn Bridge
There are some truly spectacular action sequences in “Dragon Man!” (Captain America # 248, August 1980), but what I love the most about this issue is the way Stern and Byrne shed new light on Steve Rogers private life. As a freelance artist, Steve has a hard time finding a job; he sends his portfolio to a number of advertising agencies and spends an entire day going from one job interview to the next, only to come up empty handed in the end. It’s impossible not to relate to Steve, especially for anyone who has ever been unemployed. Stern even includes scenes depicting the long hours Steve spends on the subway or taking the bus. These are the kind of inspired details that really flesh-out characters while grounding all the outlandish and bombastic superhero elements into our reality. Despite all this, Steve is confident that he’ll find an assignment before the rent is due. 
Robotic replica of Baron Strucker / réplica robótica del Barón Strucker 

After meeting his new neighbor Bernie (Bernadette) Rosenthal, Captain America chases down the Dragon Man and finds out the secret lair of the Machinesmith in “Death, Where Is Thy Sting?” (Captain America # 249, September 1980). The Machinesmith is a human brain trapped in a robotic body, and he attacks Captain America with an army of androids. In the end, Captain America deduces that he must destroy the electronic brain of the Machinesmith, and inadvertently but effectively, murders his enemy. While agonizing, the Machinesmith confesses that he tricked Captain America into killing him, as he had been planning on committing suicide but his robots prevented him from doing so. “There are cases in which the quality of life falls so low… it becomes little more than a crude mockery of what life should be!”. Like a patient claiming for euthanasia, the Machinesmith has finally received the end he prayed for. But Captain America feels remorse; his victory does not bring him any joy, on the contrary, it’s a sad moment. A shocking ending which I’m sure took all the readers by surprise back in the 80s... I know I didn’t see it coming, but it made perfect sense. 

“Cap for President!” (Captain America # 250, October 1980) is hands down one of the best standalone superhero stories I’ve read in my life. It feels as urgent and vital now as it did 36 years ago. In this, as in previous issues, Roger Stern and John Byrne worked together as co-plotters, although Stern was in charge of the final script and Byrne of the penciled art (which would be splendidly inked by Joe Rubinstein). Stern and Byrne were close friends, and they understood each other perfectly. It’s very infrequent to find a creative team so attuned with each other, in such ideal harmony, accepting the mutual challenge of doing the best they could.

The creative duo celebrated the 250th issue of Captain America with the most inspiring tale they could come up with; and the remarkable result is a testament of their talent. Celebrated as one of the finest Captain America stories ever published, “Cap for President!” boldly goes where very few superhero comics have gone before. I said, at the beginning, that heroes and powers are part of the same formula, but so are power and politics. And in the same way that power corrupts, politicians are quite often vile and corrupted individuals. This universal truth seems to apply pretty much to every country in the world. But despite the constant disappointments and the frustration Steve Rogers “hadn’t given in to cynicism. That toughness of character was his greatest strength!”, explains Roger Stern.
Captain America, Nick Fury & Dum Dum Dugan
Usually, superheroes are apolitical. But when an independent third party (not associated with Republicans or Democrats) invites Captain America to run as presidential candidate, the Sentinel of Liberty starts questioning his role as a citizen and his moral duty with his country. Millions of men and women are enthusiastic about the possibility of voting for Captain America. Those who never vote because they feel unsatisfied with the candidates, are now excited about voting for the hero. Steve Rogers feels intimidated by the challenges he would face as a politician (inflation, energy crisis, foreign affairs), but some of his friends try to convince him that he could accomplish so much more in the White House than patrolling the streets of New York. All of the Avengers support him, except Iron Man, who reminds him that heroes must never be involved in politics.

The entire issue revolves around Captain America’s moral dilemma. And the conclusion is unforgettable. In a conference press, the Sentinel of Liberty explains that his life makes sense because of the American dream: “We must all live in the real world… and sometimes that world can be pretty grim. But it is the dream… the hope… that makes the reality worth living”. Captain America’s speech is impressive, and completely faithful to the essence of the character. He cannot be a presidential candidate. The final page includes a long John F. Kennedy quote which illustrates why Captain America must do the things he does. John Byrne’s extraordinary artwork helps establishing the mood of the scene, and the result is a deeply touching moment, the kind that one rarely finds in superhero comics, which makes it even more precious.
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Los héroes y sus poderes han sido una parte de un mismo universo narrativo durante muchas décadas. Algunos incluso podrían pensar que para convertirse en un superhéroe los súper-poderes son absolutamente necesarios. Sin embargo, eso no es del todo cierto. El verdadero poder del superhéroe estadounidense no es su capacidad de volar o disparar rayos de energía, sino más bien su altruismo y la convicción de que el bien puede vencer al mal, en todas sus formas y manifestaciones.
Steve Rogers: job hunting / Steve Rogers busca trabajo

Sin duda, en la mayoría de los casos, los superhéroes luchan simplemente contra supervillanos. Pero también pueden luchar por un ideal. El Capitán América representa lo mejor de los Estados Unidos de América, el potencial de libertad y tolerancia y, sobre todo, la búsqueda de los valores democráticos. Cuando le ofrecieron a Roger Stern la oportunidad de escribir “Captain America”, él estaba entusiasmado, a pesar de sentirse presionado por tener éxito allí donde muchos otros escritores habían fracasado. Con el fin de comprender el concepto básico, Stern decidió leer libros de historia sobre la Segunda Guerra Mundial antes de releer los cómics clásicos de Joe Simon y Jack Kirby. El escritor nunca olvidó que el Centinela de la Libertad era ante todo un símbolo de esperanza.

Una maravillosa sensación de optimismo llena las páginas de “Por la luz del alba” (publicado originalmente en Captain America # 247, julio de 1980). En un solo número, Stern presenta una réplica robótica del Barón Strucker, reúne al Capitán América con viejos aliados como Nick Fury y Dum Dum Dugan, y todavía tiene suficiente tiempo para hacer algunas aclaraciones respecto al origen del personaje. Este primer capítulo es muy entretenido y es un ejemplo de lo atrayentes que pueden ser los cómics de superhéroes, pero sorprendentemente, los siguientes números son incluso mejores.

Hay algunas secuencias de acción realmente espectaculares en “Hombre Dragón” (Captain America # 248, agosto de 1980), pero lo que más me gusta de este cómic es ver cómo Stern y Byrne se concentran en la vida privada de Steve Rogers. Como artista independiente, Steve tiene dificultades para encontrar empleo; envía su portafolio a varias agencias de publicidad y pasa un día entero yendo de una entrevista de trabajo a la siguiente; al final, se retira con las manos vacías. Es imposible no sentirse identificado con Steve, especialmente para todos los que hemos estado desempleados en algún momento. Stern incluso plantea escenas que representan las largas horas que Steve pasa en el metro o en el bus. Gracias a detalles de este tipo, el personaje se convierte en una persona de carne y hueso; los extravagantes y rimbombantes elementos superheroicos logran así estar bien anclados en nuestra realidad. A pesar de todo lo ocurrido, Steve está seguro de que encontrará trabajo a tiempo para poder pagar la renta.
Dragon Man
Después de conocer a su nueva vecina Bernie (Bernadette) Rosenthal, el Capitán América persigue al Hombre Dragón y descubre la guarida secreta de Machinesmith en “Muerte, ¿dónde está vuestro aguijón?” (Captain America # 249, septiembre de 1980). Machinesmith es un cerebro humano atrapado en un cuerpo robótico, y ataca al Capitán América con un ejército de androides. Al final, el Capitán América deduce que debe destruir el cerebro electrónico de Machinesmith, y sin darse cuenta, de este modo mata a su enemigo. Mientras agoniza, Machinesmith confiesa que engañó al Capitán América para poder morir, él había planeado suicidarse pero sus robots le impedían hacerlo. “Hay casos en los que la calidad de vida es tan baja... que se convierte en poco más que una burla cruda de lo que debería ser la vida”. Al igual que un paciente reclamando la eutanasia, Machinesmith finalmente ha recibido el final que deseaba. Pero el Capitán América siente remordimiento; su victoria no le trae ninguna alegría, por el contrario, es un momento triste. Un impresionante final que estoy seguro habrá sorprendido a todos los lectores en los 80s... Para mí fue algo inesperado, pero que encajaba muy bien con el tono del relato.
Machinesmith’s androids / androides de Machinesmith

“¡El Capi para presidente!” (Captain America # 250, octubre de 1980) es sin duda una de las mejores historias autoconclusivas de superhéroes que he leído en mi vida. Y es tan vigente ahora como lo fue hace 36 años. Como hicieron en números anteriores, Roger Stern y John Byrne trabajaron juntos como co-argumentistas, aunque Stern estaba a cargo del guión final y Byrne del arte a lápiz (que sería espléndidamente entintado por Joe Rubinstein). Stern y Byrne eran amigos cercanos, y se entendían perfectamente. Es poco frecuente encontrar un equipo creativo tan en sintonía como ellos, y parecía que se desafiaban mutuamente a hacer el máximo esfuerzo a nivel creativo.

La dupla de autores celebra la edición 250 de Captain America con una historia realmente inspiradora; el resultado es una obra notable, un clásico contemporáneo. Celebrada como una de las mejores historias de Capitán América alguna vez publicadas, “¡El Capi para el presidente!” audazmente llega a donde muy pocos cómics de superhéroes han ido antes. Dije, al inicio, que los héroes y los poderes son parte de la misma fórmula, pero también lo son el poder y la política. Y de la misma manera que el poder corrompe, los políticos son muy a menudo sujetos viles y corruptos. Esta verdad universal parece aplicarse prácticamente a todos los países del mundo. Pero a pesar de las decepciones constantes y la frustración, Steve Rogers “no había caído en el cinismo. La dureza de carácter era su mayor fortaleza”, explica Roger Stern.
Jarvis and Beast are voting for Cap / Jarvis y Beast votan por el Capi
Por lo general, los superhéroes son apolíticos. Pero cuando un partido independiente (no asociado con los republicanos o los demócratas) invita al Capitán América para lanzarse como candidato presidencial, el Centinela de la Libertad comienza a cuestionar su papel como ciudadano y el deber moral que tiene con su nación. Millones de hombres y mujeres están entusiasmados ante la posibilidad de votar por el Capitán América. Los que nunca votan porque se sienten insatisfechos con los candidatos, están ahora emocionados y con ganas de votar por el héroe. Steve Rogers se siente intimidado por los desafíos que enfrentaría como político (inflación, crisis energética, relaciones internacionales), pero algunos de sus amigos tratan de convencerlo de que podría lograr mucho más en la Casa Blanca que patrullando las calles de New York. Todos los Vengadores lo apoyan, a excepción de Iron Man, quien le recuerda que los héroes jamás deben participar en política.
Iron Man, Wasp, Vision, Daredevil, Spider-Man & Doctor Strange 
Todo el cómic gira íntegramente en torno al dilema moral del Capitán América. Y la conclusión es inolvidable. En una rueda de prensa, el Centinela de la Libertad explica que su vida tiene sentido a causa del sueño americano: “Todos debemos vivir en el mundo real... y, a veces, ese mundo puede ser bastante deprimente. Pero es el sueño... la esperanza... lo que hace que valga la pena vivir en la realidad”. El discurso del Capitán América es impresionante, y totalmente fiel a la esencia del personaje. Él no será el candidato presidencial. La última página incluye una larga cita de John F. Kennedy, que ilustra por qué el Capitán América tiene que seguir un rumbo determinado. El extraordinario arte de John Byrne ayuda a establecer el estado de ánimo de esta escena, y el resultado es un momento profundamente conmovedor, del tipo que rara vez se encuentra en los cómics de superhéroes, algo que hace que este ejemplar sea aún más valioso.

July 29, 2013

Omega the Unknown - Gerber, Skrenes & Mooney

# 1: Ed Hannigan, # 2: Rich Buckler, # 3: Gil Kane,
# 4: Ed Hannigan, # 5: Gil Kane & # 6: John Romita
I have often wondered what did comic book authors think of superheroes back in the day, when Marvel was the most successful and revolutionary publisher. And I also try to imagine what must have been like to write for Marvel, following the footsteps of giants like Stan Lee, Jack Kirby or Steve Ditko (and their iconic creations: Fantastic Four, Spider-Man, the X-Men, Thor, Iron Man, Doctor Strange, etc.).

Writing superheroes can be a tricky business. It can’t be easy to come up with superpowers, villains, secret identities and all of that on a monthly basis. And yet, Stan ‘the Man’ Lee and Jack ‘King’ Kirby did it. But the Marvel Universe kept on expanding, adding new characters and reinventing old ones. There comes a time, I think, when as a comic writer you must feel like you’ve run out of ideas. Where do you go? What new approach can you use for your stories? How can you make your title more interesting or original than the ones that came before?


I’m guessing that Steve Gerber and Mary Skrenes asked those very same questions, but unlike other writers they did come up with an answer. And that answer was Omega the Unknown # 1 (published in May 1976). From the very beginning it was clear that Gerber and Skrenes were attempting a more mature take; a bold move in an era in which comics were, still, mostly read by children. Omega is a silent and mysterious warrior; at a first glance, he might resemble someone like Superman. He comes from a distant galaxy, he’s the last of his race and he alone is the heir of a great power. But that’s the end of the similarities. Because Omega is not a superhero in strict terms. He’s an incognita, a manifestation of the unknown.


Omega never seems to act on his own volition, he simply goes to Earth because he must be here. And once he arrives to our planet, he’s forced to intervene in situations that some might consider heroic. Except he never takes the conscious decision of being a hero. What defines a hero is precisely choice, something that is never present in Omega’s mind. For instance, reading “The Iliad”, we understand that, after many initial doubts, Achilles decides to help the Achaeans and fights against the Teucri. The fight in itself is no more heroic than, say, an ant or a bee defending its hive. But insects are biologically programmed to do so. There is no choice, and without choice we can’t talk about heroism. Achilles is a hero because when his heart advises him to retreat, to opt for safety, he still goes into the battlefield. According to this definition, Omega is not a hero. Like an automaton, he never chooses, he simply does. 

# 7: Dave Cockrum, # 8: Gil Kane, # 9: Gil Kane,
# 10: Dave Cockrum. - Defenders: Rich Buckler & Al Milgrom

The real hero of the story is James-Michael Starling, a 12-year old boy that, for some inexplicable reason, dreams of an alien world and its champion: the warrior named Omega. In the first issue, James-Michael’s parents are destroyed in a car accident. As a matter of fact, after the explosion, they melt in front of the child, revealing to be androids. ‘Don’t listen to the voices in your head’, are their final words. James-Michael is hospitalized, and soon captures the attention of a doctor. The Starling boy is brighter than any other kid, however he’s as cold as a machine. Losing his parents has no effect on him, he never seems to get agitated, or afraid, or happy, only the slightest details indicate that he, in fact, has human emotions. And his high IQ, his extensive knowledge of science and chemistry, his complex vocabulary and his emotionless behavior are very impressive. Soon, Ruth Hart –a nurse from the hospital– and her roommate Amber Grant decide to adopt James-Michael.


James-Michael’s painful adaptation to the ugly reality of Hell’s Kitchen (“the odor of human excrement” in Ruth’s building and the cockroach infestation will be the most harmless problems he will have to face) is complemented by the unusual adventures of Omega. There’s a friction, an unresolved impasse between the man and the boy: Omega is mute but manages to communicate with others, James-Michael has a very advanced vocabulary but the sophistication of his phrases prevent him from talking to ‘normal’ people; Omega has powers but not the capacity to take decisions, James-Michael doesn’t have powers but he chooses to live with Ruth and Amber; Omega comes from another planet and yet he starts to get accepted in our world, James-Michael is constantly rejected by his schoolmates. And there is an invisible link that ties them together.


Gerber and Skrenes emphasize the latent power of Omega, but not his achievements. When Omega gets shot by a common burglar, he’s wounded (and he must seek medical attention). When he fights against Elektro, he bites the dust; he’s subdued even by lousy villains like El Gato (a Hispanic wizard that can control cats); in fact, when Omega faces ‘The Wrench’ (an unemployed man armed with a wrench and a revolver) he is overpowered (his excuse, though, is quite valid: he gets intoxicated after ingesting alcohol for the first time; therefore, his reflexes and agility are diminished); when he struggles against Nitro he experiences more pain and agony than ever before. Time and time again, he fails. That must have been infuriating for readers back then. After all, what kind of superhero could have so many problems against such weak opponents? Because even if Omega survives or has some sort of Pyrrhic victory, the truth is that he’s never as efficient as an average superhero. He makes his best effort, he suffers, he’s injured, he gets exhausted, and sometimes his only reward is to escape alive. He’s never really triumphant. That’s made even more evident when he accidentally runs into Blockbuster (and old Captain America’s enemy), at first, the two men attack each other, but then Omega sees that Blockbuster is only robbing a bank and he realizes that to risk his life just to save a suitcase filled with ‘papers’ (thousands of dollars, actually) is illogical. And he lets the villain go, thus igniting the fury of the crowd that has witnessed the scene.

James-Michael Starling is a medical curiosity / James-Michael Starling es una curiosidad médica


But at the same time, the world of James-Michael Starling becomes more and more dramatic. He’s 12 years old and he must learn how to deal with the attraction he feels towards Amber, the hot girl that works as photographer for the Daily Bugle; there is a hilarious scene that takes place when Amber is discussing her paycheck with J. Jonah Jameson and James-Michael helps her get a better rate, Peter Parker, of course, is impressed by the boy’s persuasive speech. But after living in isolation and being homeschooled all his life, Hell’s Kitchen is a veritable hell for the kid. The poverty, the alcoholics, the homeless guys are just too much for him to bear (at one point he and Amber think that an unconscious Bruce Banner is another drunk beggar, until he turns into the Hulk). But nothing can be compared to the torture of public school, with its indigestible food, bad teachers and bullies. James-Michael, with his fancy words, his polished demeanor and his intelligence immediately becomes the target of the school’s most abusive boys. Out of good fortune, he meets John Nedley and Dian Wilkins, and for the first time in his life he understands the value of friendship. Nonetheless, the school’s most aggressive bully catches John Nedley in the bathroom and beats the hell out of him. As a result, the boy is hospitalized. The level of brutality and violence is never explicit, but artist Jim Mooney manages to convey a sense of despair, of frustration and impotence as James-Michael realizes that there’s nothing he can do to protect himself or his two best friends: “Survival under ever-shifting circumstances entails –demands– a capacity for learning, adaptation, growth. Wry vexation, bemused detachment, the stance of the unfeeling, unobtrusive observer… may no longer suffice if existence is to consist of more than sleepwalking”. 
Omega the Unknown is not impervious to bullets /
Omega the Unknown no es inmune a las balas

Gerber and Skrenes wrote something that was way ahead of their time. This kind of approach would fit perfectly in today’s ‘mature readers’ market, but in the 70s, this experimental title was canceled due to low sales. Omega the Unknown # 10, published in September 1977, was the final issue. John Nedley returns to school and again he’s the victim of the bullies, and he dies at their hands. The funeral is a very shocking moment, not only for the reader but also for James-Michael, who simply can’t understand the levels of violence he sees in his school, violence that would only increase in real life, as we’ve seen after so many sad incidents in American schools.  


James-Michael is confronted with two choices. Try to be as brave as Achilles and prepare for battle or obey his self-preservation instinct and escape. Of course, as someone of interior intelligence he does precisely that: he runs away. He’s accompanied by Dian Wilkins, his only friend left. At the same time, Omega, influenced by James-Michael’s thought patterns, feels the compulsion of getting money. Using his powers in Las Vegas, he wins thousands of dollars in a single night, but eventually he turns up in the wrong place and the wrong time, and he’s gunned down by police officers that take him for a criminal. Omega dies, the title dies. And the initiative of pushing the boundaries of the superhero genre dies as well. 


In 1979, Steven Grant and Herb Trimpe tried to ‘solve’ the mystery of Omega on the pages of Defenders # 76 and 77. Who was Omega the Unknown? What was the nature of Omega’s relationship with James-Michael Starling? Nevertheless, trying to answer all the subplots left by Gerber and Skrenes, Grant oversimplifies the enigmatic essence of the title, providing a convoluted ‘secret origin’ for Omega; and ends up giving quite a bitter end to the life of James-Michael, a character that was so captivating and full of potential. Although short-lived, Omega the Unknown is an indisputable classic of the 70s. 

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James-Michael and Amber take Bruce Banner for a drunk /
James-Michael y Amber Bruce confunden a Banner con un borracho

Me pregunto a menudo qué pensaban los autores de cómics de antaño, cuando Marvel era la editorial más exitosa y revolucionaria. Y también trato de imaginar cómo debe haber sido escribir para Marvel, siguiendo los pasos de gigantes como Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko (y sus icónicas creaciones: Fantastic Four, Spider-Man, X-Men, Thor, Iron Man, Doctor Strange, etc.).


Escribir superhéroes puede ser un asunto complicado. No es nada fácil inventar superpoderes, villanos, identidades secretas y todo lo demás a un ritmo mensual. Y sin embargo, Stan 'el Hombre' Lee y Jack ‘Rey’ Kirby lo hicieron. Pero el Universo Marvel siguió expandiéndose, sumando nuevos personajes y reinventando a los antiguos. Llega un momento, creo yo, cuando el escritor de cómics debe sentir que se le acaban las ideas. ¿A dónde vas? ¿Qué nuevo enfoque puedes usar para tus historias? ¿Cómo haces para que tu título sea más original o interesante que aquellos que te precedieron? 


Supongo que Steve Gerber y Mary Skrenes se hicieron esas preguntas, pero a diferencia de otros escritores, ellos sí tenían una respuesta. Y esa respuesta fue "Omega the Unknown" # 1 (publicado en mayo de 1976). Desde el comienzo era evidente que Gerber y Skrenes tenían una perspectiva más madura; un movimiento audaz en una era en la que los cómics, todavía, eran leídos sobre todo por niños. Omega es un guerrero silencioso y misterioso; a primera vista, podría asemejarse a alguien como Superman. Viene de una galaxia lejana, es el último de su raza y él único heredero de un gran poder. Pero ahí se terminan las similitudes. Porque Omega no es un superhéroe en sentido estricto. Él es una incógnita, una manifestación de lo desconocido.



First day of school: a teacher smacks James-Michael /
Primer día de colegio: un profesor abofetea a James-Michael
Omega nunca parece actuar por su propia voluntad simplemente va a la Tierra porque debe estar aquí. Y una vez que llega a nuestro planeta, es obligado a intervenir en situaciones que algunos considerarían heroicas. Excepto que nunca toma la decisión conciente de ser un héroe. Lo que define a un héroe es precisamente la elección, algo que nunca está presente en la mente de Omega. Por ejemplo, al leer "La Ilíada", entendemos que, después de muchas dudas iniciales, Aquiles decide ayudar a los aqueos y pelear contra los teucros. La pelea en sí misma no es más heroica que, digamos, una hormiga o una abeja que protege su colmena. Pero los insectos están biológicamente programados para hacer eso. No hay elección, y sin elección no podemos hablar de heroismo. Aquiles es un héroe porque cuando corazón le aconseja retirarse, optar por la seguridad, él de todos entra al campo de batalla. De acuerdo con esta definición, Omega no es un héroe. Como un autómata, él nunca elige, simplemente hace.

El verdadero héroe de la historia es James-Michael Starling, un muchachito de 12 años que, por alguna inexplicable razón, sueña con un mundo alienígena y su campeón: el guerrero llamado Omega. En el primer número, los padres de James-Michael son destruidos en un accidente automovilístico. De hecho, tras la explosión, se derriten frente al niño, revelando que son androides. ‘No escuches las voces en tu cabeza’, son sus palabras finales. James-Michael es hospitalizado, y pronto atrapa la atención de un doctor. El chico Starling es más brillante que cualquier otro chiquillo, sin embargo es tan frío como una máquina. Perder a sus padres no tiene ningún efecto en él, nunca parece estar agitado, o asustado, o feliz, sólo los más minúsculos detalles indican que él, de hecho, tiene emociones humanas. Y su elevado coeficiente intelectual, su extenso conocimiento de ciencia y química, su complejo vocabulario y su comportamiento sin emoción son muy impresionantes. Poco después, Ruth Hart –una enfermera del hospital– y su compañera de cuarto Amber Grant deciden adoptar a James-Michael.

Going to the bathroom proves to be fatal for John Nedley
/ Ir al baño será fatal para John Nedley

La adaptación de James-Michael a la fea realidad de la Cocina del Infierno (la zona más peligrosa de New York) es dolorosa (“el hedor del excremento humano” en el edificio de Ruth y la invasión de cucarachas serán los problemas más inofensivos que tendrá que enfrentar); esto se complementa con las inusuales aventuras de Omega. Hay una fricción, un impasse no resuelto entre el hombre y el niño: Omega es mudo pero se las arregla para comunicarse con los demás, James-Michael tiene un vocabulario muy avanzado pero la sofisticación de sus frases le impide hablar con gente 'normal'; Omega tiene poderes pero no la capacidad de tomar decisiones, James-Michael no tiene poderes pero elige vivir con Ruth y Amber; Omega viene de otro planeta y no obstante empieza a ser aceptado en nuestro mundo, James-Michael es constantemente rechazado por sus compañeros de clase. Y hay un enlace invisible que los une.


Gerber y Skrenes enfatizan el poder latente de Omega, pero no sus logros. Cuando un ladronzuelo dispara contra Omega, él es herido (y debe buscar atención médica). Cuando pelea contra Elektro, muerde el polvo; es subyugado incluso por villanos de poca monta como El Gato (un brujo sudamericano que puede controlar a los gatos); de hecho, cuando Omega se enfrenta con ‘Llave de tuercas’ (un obrero desempleado armado con una llave de tuercas y un revólver) es vencido (aunque tiene una excusa válida: se intoxica luego de ingerir alcohol por primera vez; por lo tanto sus reflejos y agilidad se ven disminuidos); cuando lucha contra Nitro experimenta mucho dolor y agonía. Una y otra vez, fracasa. Eso debe haber enfurecido a los lectores de la época. Después de todo, ¿qué tipo de superhéroe tendría tantos problemas frente a oponentes tan débiles? Porque incluso si Omega sobrevive o tiene algún tipo de victoria pírrica, la verdad es que él nunca es tan eficiente como un superhéroes promedio. Se esfuerza al máximo, sufre, recibe heridas y queda exhausto, y a veces su única recompensa es escapar con vida. Nunca es realmente triunfante. Esto se hace aún más evidente cuando se encuentra de casualidad con Blockbuster (un viejo enemigo del Capitán América), al principio, los dos hombres se atacan, pero luego Omega ve que Blockbuster solamente está robando un banco, y se da cuenta de que arriesgar su vida para salvar un maletín lleno de 'papeles' (en realidad, miles de dólares) es ilógico. Y deja que el villano se vaya, enfureciendo así a la muchedumbre que ha observado la escena.

James-Michael and Dian Wilkins visit John at the hospital /
James-Michael y Dian Wilkins visitan a John en el hospital

Pero al mismo tiempo, el mundo de James-Michael Starling se torna más y más dramático. Él tiene 12 años y debe aprender a lidiar con la atracción que siente hacia Amber, la sensual chica que trabaja como fotógrafa del Daily Bugle; hay una escena hilarante que ocurre cuando Amber está discutiendo sobre su cheque con J. Jonah Jameson y James-Michael la ayuda a conseguir una mejor tarifa, Peter Parker, por supuesto, queda impresionado con el persuasivo discurso del niño. Pero después de vivir aislado y ser educado en su casa toda su vida, la Cocina del Infierno es un verdadero infierno para el chiquillo. La pobreza, los borrachos, los vagabundos, son algo que no puede soportar (en una ocasión, él y Amber piensan que un inconsciente Bruce Banner es es otro mendigo alcoholizado, hasta que se convierte en Hulk). Pero nada puede ser comparado con la tortura del colegio público, con su comida indigesta, los malos profesores y los alumnos abusivos. James-Michael, con sus palabras rebuscadas, su buena conducta y su inteligencia inmediatamente se convierte en el blanco de los chicos más pendencieros del colegio. De pura suerte conoce a John Nedley y Dian Wilkins, y por primera vez en su vida entiende el valor de la amistad. No obstante, uno de los alumnos más agresivos y abusivos atrapa a John Nedley en el baño y le saca la mugre. El resultado: el chico es hospitalizado. El nivel de brutalidad y violencia nunca es explícito, pero el artista Jim Mooney se las arregla para transmitir una sensación de desesperación, de frustración e impotencia cuando James-Michael se da cuenta de que no hay nada que él pueda hacer para protegerse a sí mismo o a sus dos mejores amigos: "Sobrevivir en circunstancias siempre cambiantes implica -exige- una capacidad de aprendizaje, de adaptación, de crecimiento. La agitación retorcida, la preocupación a la distancia, la postura del insensible, del observador no intrusivo... quizá ya no sean suficientes si la existencia debe consistir en algo más que caminar como un sonámbulo". 


Gerber y Skrenes se adelantaron a su época. Este tipo de enfoque hubiese encajado a la perfección en el mercado de 'lectores maduros' de hoy, pero en los 70, este título experimental fue cancelado a causa de sus bajas ventas. Omega the Unknown # 10, publicado en setiembre de 1977, fue el número final. John Nedley regresa al colegio y, de nuevo, es la víctima de los abusivos, y muere a manos de ellos. El funeral es un momento muy impactante, no sólo para el lector sino también para James-Michael, que simplemente no puede entender los niveles de violencia que ve en su colegio, una violencia que se incrementaría en la vida real, como hemos visto luego de tantos tristes incidentes en colegios de Estados Unidos.


James-Michael es confrontado con dos opciones. Tratar de ser tan valiente como Aquiles y prepararse para la batalla u obedecer su instinto de auto-conservación y escapar. Por supuesto, fiel a su inteligencia superior hace precisamente eso: huye. Es acompañado por Dian Wilkins, la única amiga que le queda. Al mismo tiempo Omega, influenciado por los patrones mentales de James-Michael, siente la compulsión de conseguir dinero. Usa sus poderes en Las Vegas, y gana miles de dólares en una sola noche, pero eventualmente se encuentra en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y es acribillado por policías que lo confunden con un criminal. Omega muere, la colección muere. Y la iniciativa de ir más allá de los límites del género de superhéroes muere también.


En 1979, Steven Grant y Herb Trimpe intentaron 'resolver' el misterio de Omega en las páginas de "Defenders" # 76 y 77. ¿Quién era Omega el Desconocido? ¿Cuál era la naturaleza de la relación entre Omega y James-Michael Starling? No obstante, al intentar darle una respuesta a todos los argumentos secundarios dejados por Gerber y Skrenes, Grant simplifica en exceso la esencia enigmática de la colección, entregando un enredado 'origen secreto' para Omega; y termina poniéndole un final muy amargo a la vida de James-Michael, un personaje que era tan cautivador y lleno de potencial. Aunque duró poco, Omega the Unknown es un clásico indisputable de los 70s.